No creo que sepas qué hay en mi cabeza por vos...

Entre nubes y una solitaria dualidad, pienso, mientras mi alma se encuentra en alguna parte de alguna dimensión y mi cuerpo sólo reacciona a los impulsos que esta le envía. Probablemente luego me de cuenta de que esto que escribo no tiene sentido alguno, pero absténganse, nadie los obliga a leer (me salió la agresividad de adentro).
Luego de una recopilación de dibujos varios de mi autoría, me propongo estudiar práctica profesional sin mérito alguno y vuelvo a recaer en esta cosa llamada blog que me tiene pluscuamperfectamente emboludecida desde que escribo todos los dias. Sabiendo que en hora y media debo hacer presencia en pilates y en tres horas y media en la psicóloga, no reacciono ante la inminente causa de mi repentina preocupación que surge desde lo más profundo de mi súper-yo: "VICTORIA, ANDÁ A ESTUDIAR". Uno contra la consciencia no puede, y contra uno mismo, menos.
Abandono este breve flash literario para demostrar un poco de amor a los números, que están muy celosos ya que no los quiero ni un poquito (?
Au revoir,
Mademoiselle Victoire


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